Suspenden a los Testigos de Jehová en Rusia


Artículo originalmente publicado en Sputnik Mundo

¿Cuestión de fe o sociopolítica?

El estudioso de la religión, historiador y publicista William Schmidt indica a Sputnik que, para un mejor entendimiento de la situación, es necesario diferenciar entre las ideas que intenta imponer cualquier organización, sea religiosa o no, y la labor que ejerce dentro de la sociedad.

Rusia es un país secular y, si bien la libre expresión de fe y su tradición cultural están protegidas por la Constitución, esto es válido siempre y cuando esta expresión no traspase los límites de la fe para intentar expandir sus ideales a toda la sociedad.

 

A diferencia de las múltiples corrientes religiosas ampliamente representadas en Rusia y que hacen llamamientos a seguir sus ideales, dejando siempre la decisión en manos de sus seguidores, muchas de las tendencias denominadas 'nuevos movimientos religiosos' —como los mormones o la iglesia de la cienciología— condicionan la pertenencia a sus movimientos al estricto cumplimiento de sus preceptos, afirma el especialista.

Schmidt advierte que, si bien podría considerarse una exageración el reconocimiento de los Testigos de Jehová como una organización extremista, sus doctrinas, hoy día, exhiben una visión bastante radical del cristianismo.

En este último caso, cuando un determinado grupo sobrepasa los límites de la fe y pretende alterar las normas establecidas en la sociedad mediante la imposición de sus propias prácticas, su actividad cae dentro de la competencia de las autoridades encargadas de velar por el orden social, aclara.

 

Violación de la ley contra el extremismo

Antón Andrósov, activista y presidente del movimiento Asistencia de Emergencia Juvenil (AEJ), dedicado inicialmente a combatir la marginación y las tendencias negativas entre la juventud, relató a Sputnik que el proceso contra los Testigos de Jehová en Rusia no es nada nuevo. Antes del litigio en el Tribunal Supremo de Rusia, la actividad de la organización ya había sido prohibida por tribunales de las ciudades de Bélgorod, Stari Oskol y Oriol.

Desde entonces, Andrósov creó dentro de la AEJ una nueva rama de actividad, dedicada al estudio de las tendencias religiosas y a combatir a las sectas. Además de ser un Estado secular, Rusia es también un país con múltiples tradiciones religiosas, por lo que resulta primordial para la seguridad establecer mediante la legislación las bases para la convivencia pacífica de las diferentes tendencias religiosas.

Los activistas se percataron de que los seguidores del movimiento Testigos de Jehová violan con frecuencia el capítulo III de la Ley Antiterrorista. Este define las condiciones en las que las organizaciones religiosas deben ejercer su actividad misionera.

En particular, la ley establece que el proselitismo debe ser realizado por los clérigos u otras personas autorizadas por la propia organización religiosa, solo en los edificios o terrenos de culto (como los templos, cementerios o destinos de peregrinaje). Y lo prohíbe en lugares de carácter público o en los hogares. Además, se prohíbe estrictamente el proselitismo en las cercanías del lugar de culto de otra tendencia religiosa.

Los activistas del AEJ recopilaban todas las infracciones de este tipo y las trasladaban a la división contra el extremismo del Ministerio del Interior, así como a la Fiscalía rusa. Inicialmente, las autoridades se limitaban a las advertencias sobre la necesidad de prevenir semejantes casos, pero, con la repetición de casos similares, se inclinaron por medidas más drásticas.

Con el tiempo, diferentes personas empezaron a acudir a la AEJ, indicando ser víctimas de las prácticas impuestas por los Testigos de Jehová. Entre los casos revelados por Andrósov, se enumeran los castigos por actividades habituales como pintarse el cabello, recibir asistencia médica o tomar obsequios de personas de otra tendencia religiosa.

Si bien la libre expresión de fe es un derecho universal en las sociedades modernas, también es cierto que esta no puede ser disculpa para la práctica de actividades que violan la ley de un Estado secular. Y en cada país soberano, solo un Tribunal tiene la potestad de escuchar a todas las partes involucradas, verificar las pruebas y, solo en base a eso, dictaminar su sentencia.

Para acceder al artículo original, puede presionar en: 

Cuestión de fe: ¿por qué suspenden a los Testigos de Jehová en Rusia?

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