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“Del por qué se odia al extranjero. Un análisis de la situación del extranjero en Ecuador”

 

“Del por qué se odia al extranjero. Un análisis de la situación del extranjero en Ecuador”

 

Por Alex Samaniego

 

El fenómeno del nacionalismo contrario a lo que se podría pensar es un fenómeno muy reciente. Las naciones como Estados con una constitución moderna no se alejan más allá de la primera guerra mundial, cuando los imperios todavía tenían participación política.[1] Es fácil entender cómo el fenómeno del nacionalismo se relaciona plenamente con el de la xenofobia. La frase que está siendo repetida en distintos medios de comunicación es: Ecuador para los ecuatorianos. Junto con esta frase vienen ciertos estigmas típicos de una sociedad que no está preparada para recibir una cantidad considerable de refugiados, así como el miedo de que los ecuatorianos pierdan su trabajo por preferencias hacia la mano de obra barata de los extranjeros. O, por otro lado, que estos últimos opten por la delincuencia como salida de la crisis. En este sentido, se puede llegar a pensar que lo que molesta al individuo común no es la presencia de gente que esté en mucha necesidad material en el país, sino que estas personas con grandes necesidades no son ecuatorianas.

Aquí es donde entra el fenómeno del nacionalismo, pues la delincuencia y el desempleo, como es consabido, ya existen en el Ecuador. Sin embargo, esto no alcanza un nivel de repudio tan grande como el que causa la delincuencia o el desempleo del extranjero. Desde principios de año más de medio millón de venezolanos han ingresado al país.[2] Las repercusiones de este hecho se han visto, sobre todo, en la exigencia de la población ecuatoriana hacia su gobierno, la cual, básicamente, consiste en demandar que este grupo de extranjeros no vulnere la seguridad en el país. El gobierno ecuatoriano, respondiendo a dicha presión, ha optado por exigir al venezolano un pasaporte para autorizar su ingreso en el país.[3]Esto, sin desconocer que la obtención de dicho documento en Venezuela es muy difícil y que, además, si uno de ellos pasa a ser catalogado como indocumentado, el país tiene la facultad de deportar dicho individuo. Esto ya pudo verse con las masivas deportaciones de cubanos hace dos años.[4]

A los fenómenos migratorios se los relaciona, comúnmente, con una suba de la tasas de desempleo y delincuencia. Las estadísticas que muestran esta supuesta realidad en Ecuador están lejos de ser alarmantes, pero el hecho que existan y que no haya habido la misma presión del pueblo hacia el gobierno para que dichos números se reduzcan, demuestra que en Ecuador existe una xenofobia absolutamente selectiva. Para evidenciar esto aún más, se puede tomar el caso de la creciente población china en Ecuador. Aunque absolutamente menor que la venezolana y de una realidad distinta, evidencia los parámetros que utiliza el ecuatoriano para saber a quién discriminar y a quién no. En el año 2015 se incrementó la llegada de ciudadanos chinos al Ecuador alcanzando los 18.222. Una buena parte de estas personas llegan con intenciones de hacer negocios en el país y tener una residencia. Con este propósito, muchos vienen portando tan solo dos cosas: capital y ganas de trabajar. Hasta el año 2016, el acuerdo internacional que Ecuador sostenía con China permitía a los visitantes permanecer en el país por 90 días y dicha estadía podía extenderse si el extranjero podía probar que tenía razones legales para quedarse. La razón más común era que el negocio en el que querían invertir necesitaba más tiempo del previsto. El gobierno ecuatoriano, al entender que dicho documento obstaculizaba la llegada y permanencia de ciudadanos chinos, procedió a eliminar el requisito para mostrarse como un lugar mucho más amigable para el extranjero.[5]

Si bien es cierto que se produjo cierto descontento por estas medidas, nunca los niveles nunca llegaron a alcanzar lo que ahora se siente en contra del pueblo venezolano. La diferencia es clara, el venezolano con lo único que puede llegar al país es con ganas de trabajar, mas no con capital. Esto demuestra que en Ecuador hay una xenofobia que no llega a todos, dado que no se odia al extranjero por una sobredosis de patriotismo; solo se odia al extranjero que es pobre. La frase Ecuador para los ecuatorianos se aplica solamente si es el extranjero no viene a invertir al país. En caso de presentarse una oleada de extranjeros que vienen a gastar su dinero, Ecuador es un país maravilloso con gente infinitamente amable y considerada. No obstante, si lo que asoma es una oleada de extranjeros en calidad de refugiados, Ecuador muestra una nueva cara llena de hostilidad disfrazada de patriotismo. Las fronteras del nacionalismo se sienten de acuerdo al nivel económico de quienes intenten traspasarlas. Este nacionalismo resulta muy peligroso, ya que políticas de deportación llenas de crueldad, como las de Donald Trump en EEUU, están fundamentadas, aparentemente, bajo la misma noción y consigna (America for americans). Resulta mucho más fácil tacharlo al presidente de EEUU como xenófobo y cruel, con un repudio absoluto por los latinoamericanos, pero resulta más difícil percatarse que en Latinoamérica puede haber el mismo nivel de xenofobia y crueldad. En Ecuador no se llega todavía al nivel de intolerancia con el venezolano, como el que EEUU demuestra con los latinoamericanos. No obstante, esta comparación sirve para saber qué camino no hay que recorrer. Si ya hay lugares en donde al latinoamericano se lo trata como si fuera el peor de los criminales por el simple hecho de su origen, resulta inconcebible que permitamos lo mismo dentro del continente. El latinoamericano no puede discriminarse a sí mismo; el extranjero no es un ser demoniaco al que hay que expulsar. Por más que otros lugares persistan en caracterizarse por su xenofobia, Latinoamérica debería ser pionera y demostrar que sus fronteras solo tienen utilidad en los mapas.

Latinoamérica para los latinoamericanos y para el que desee trabajar en comunidad.   

 

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[1] Anderson, Benedict. 1993. Comunidades imaginadas. Mexico D.F.: Fondo de cultura económica.

[2] «Más de 500.000 venezolanos se refugiaron en Ecuador desde enero, según la ONU». 2018. Text. ELESPECTADOR.COM. 10 de agosto de 2018. https://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/mas-de-500000-venezolanos-se-refugiaron-en-ecuador-desde-enero-segun-la-onu-articulo-805313.

[3] «Ecuador exigirá pasaporte a los venezolanos». 2018. CNN (blog). 17 de agosto de 2018. https://cnnespanol.cnn.com/video/ecuador-exige-pasaporte-venezolanos-crisis-exodo-pkg-ana-maria-canizares/.

[4] «Ecuador terminó deportación de ciudadanos cubanos | Ecuador | Noticias | El Universo». 2016. Accedido 23 de agosto de 2018.

[5] «La entrada de chinos al Ecuador por negocios crece más que por turismo». s. f. El Comercio. Accedido 23 de agosto de 2018. https://www.elcomercio.com/datos/turismo-ecuador-china-negocios-data.html.